Casa museo de Agustin Lara en Veracruz puerto

Aquí te mostramos los horarios, imágenes y costos de la casa museo «Agustín Lara», así como una breve historia del famoso poeta, recuerda que los miércoles puedes visitar el museo a las 19 hrs y disfrutar de música bohemia GRATUITAMENTE.

El museo también conocido como la casita blanca, se construyó hace más de 40 años. La Casa Blanca se le cedió a Agustin Lara por parte del gobernador de Veracruz Marco Antonio Muñoz Turnbull, debido al reconocimiento que éste le dio a Lara por la riqueza cultural que Lara ofreció al estado.

La casa museo muestra numerosos artículos personales del «flaco de oro» como ropa, su discografía, revistas, fotos personales de la familia, y varias salas donde revelan información y datos curiosos sobre la vida de este gran personaje.

Cronología de la vida de Agustín Lara y la Casa Museo

Album en vinil de la casa museo de agustin lara en Veracruz

En el museo casa Agustín Lara, también podrás observar datos curiosos sobre «las musas» de Lara, en donde te relatan ciertas anécdotas sobre algunas de las famosas cantantes con las que compartió escenario nuestro «flaco de oro».

Nuestro texto favorito de la casa museo de Agustín Lara

Agustin Lara de joven mostrada en la casa museo de Agustin Lara

Este texto «Soy ridículamente cursi» nos fascino, se muestra justo antes de subir las escaleras para continuar el recorrido a la planta alta, y nos gustó tanto, porque nos permite conocer como era la personalidad del famoso poeta.

He amado y tenido la gloriosa dicha de que me amen. Las mujeres en mi vida se cuenta por docenas. He dado miles de besos y la esencia de mis manos se ha gastado en caricias, dejándolas apergaminadas.

He tocado kilómetros de teclas de piano y con las notas de mis canciones se pueden componer más sinfonías que las de Beethoven. Tres veces he tenido fortunas -fortunas, no tonterías- y 3 veces las he perdido.

Las joyas que he regalado, puestas como estrellas en el cielo, podrían formar la Osa mayor en una refulgente constelación de diamantes, esmeraldas, rubíes, Zafiros y perlas.

He viajado lo suficiente como para dar 20 vueltas al mundo. Hablo francés como si fuera mi idioma y el señor de los señores me otorgó la divina gracia de la musicalidad, y con ello, lo mismo puedo componer una jaba francesa, que un pasodoble español, una tarantela italiana, que un lied alemán.

He gastado más de 2000 trajes de finos casimires ingleses, muy bien cortados y los coches que poseído podrían formar una hilera de Los Indios Verdes a las pirámides de Teotihuacán.

He tenido junto a mi perfil de cara dura a los rostros más bellos de este siglo, a partir de Celia Montalbán. Soy un ingrediente nacional como el epazote o el tequila… Pero en el fondo soy más Werther que Dorian Gray. No soy apocado para el pecado y amar a sido el capital de los míos.

Soy ridículamente cursi y me encanta serlo. Porque la mía es una sinceridad que otros rehúyen….ridículamente. Cualquiera que es romántico tiene un fino sentido de lo cursi y no desecharlo es una posición de inteligencia. A las mujeres les gusta que así sea y no por ellas voy a preferir a los hombres.

Pero ser así, es también, una parte de la personalidad artística y no voy a renunciar a ella para ser, como tantos, un hombre duro, un payaso de máscaras hechas, de impasibilidades estudiadas. Vibró con lo que es tenso y si mi emoción no la puedo traducir más que en el barroco lenguaje de lo cursi, de ello no me avergüenzo, lo repito porque soy bien intencionado.

Quiero morir católico, pero lo más tarde posible.